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TESTIMONIOS : A MI ABUELO

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He tardado mucho en escribirte, lo se, pero quería que cuando lo hiciese pudiera mostrar todos los sentimientos que tenía guardados en el corazón y que solo el paso del tiempo puede sacar a la luz.

Para ti era el Zarowich, siempre decías que sería un gran hombre, que podían esperarse grandes cosas de mí, no se si quizás el amor hacia tu nieto hiciera que no vieses la realidad, el tiempo te dará o te quitará la razón, pero lo que si esta claro es que de buenas personas es ser agradecido.

Una vez me regalaste un libro, las fábulas de Esopo, en él aparece la fábula del roble y las cañas, el roble, orgulloso y creyéndose fuerte se ríe de las cañas por ser delgadas y frágiles, pero un día se levanta el viento y las cañas gracias a su flexibilidad no se rompieron, y el roble debido a su tronco tan grueso si se rompió.

Tu supiste ser esas cañas, supiste amoldarte a los tiempos y no romperte, ninguna idea logró tumbarte, abrazaste todo lo que caía en tus manos, sin prejuicios, y criticabas a los que juzgaban las cosas antes de conocerlas.

Bajo tu apariencia frágil y débil se ocultaba una obra maestra, inacabada, siempre en construcción porque las grandes obras nunca tienen fin. Siempre estabas subido a esos andamios que son los libros, siempre intentando conocer algo más, desentrañar algún misterio, algún conocimiento nuevo, pero siempre, como gran sabio que eras, reconociendo tu ignorancia.

GRACIAS, porqué contigo aprendí a escuchar, como decía Diógenes "callando se aprende a oír y oyendo se aprende a hablar", se que te quedaron muchas cosas por decir, muchas cosas por aprender, y también se que me quedaron infinidad de cosas por escuchar.

GRACIAS por hacer de mí un sujeto pensante con capacidad de reflexionar, GRACIAS por trasmitirme el gozo por la lectura, GRACIAS por enseñarme a observar antes de actuar, GRACIAS por haber tenido dos hijos como mi padre y mi tío, se que estarás orgulloso de ellos como padre, porque yo también lo estoy como hijo y sobrino, ellos continúan subidos a esos andamios de los que tu ya te bajaste, y te puedo asegurar que yo también estoy en ellos, porque nunca te podré olvidar, porque aunque lo intentara una parte de ti esta dentro de mí, e intentar separarla sería imposible, GRACIAS simplemente por haber existido, por haber sido como fuiste, por haber sido mi abuelo, el yayo. Dankon.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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