Apuntes para un recuerdo

Querido Papá:

Como se que en el cielo seguirás leyendo mucho, utilizo este medio. Hace hoy un año que nos dejaste. Te fuiste sin hacer ruido, casi de puntillas, como para molestar lo menos posible. Sin embargo, la vida sigue..... solo que cuesta tanto llenar el vacío que dejaste, a no ser que se utilize la tristeza o la nostalgia. Pero hoy, no quiero hablarte de congojas, sino de los sentimientos que atesoramos y empezando por el principio, quisiera darte las gracias como buen nacido. No se si habré sabido ser el hijo que esperabas, pero como padre, si se que los míos llevaran consigo la parte del hombre bueno que siempre fuiste, la que no se olvida nunca, la que perdura y hace que tomemos la antorcha para seguir adelante, la que produce los mismos sentimientos cuando acaricias la cabeza de tú hijo y te vés en él reflejado en el tiempo... Se nos quedaron tantas cosas en el tintero, papá. Te fuiste lijero de equipaje, pero espero que te llevaras contigo lo mismo con lo que nosotros nos quedamos, lo que compartimos siempre y que será trasmitido como tú lo hiciste. Gracias por imbuirnos que el materialismo no es la meta de toda existencia. Gracias por hacernos pensar. Gracias por donarnos tu parte de quijote. Gracias por hacernos sentir más humanos. Gracias por regalar tú sabiduría. Gracias por creer en las utopías. Gracias por enseñarnos a creer en la amistad. Gracias por soñar. Gracias por amar a la naturaleza. Gracias por hacer el bien y no buscar el mal para nadie, excepto para ti mismo, aunque eso no gane nunca medallas, ni reconocimientos "oficiales", más ben todo lo contrario, y en lo que a mi atañe, gracias por darme el privilegio y el honor de ser tú hijo, el "Kompring", como siempre me llamaste.Antes de despedirme quisiera enviarte este pequeño verso-resumen de nuestros sentimientos (de todos los que te queremos y de los que soy su portavoz), que creo comprenderás aunque no me explique muy bien.

Las líneas rectas parecen siempre marcar

la distancia más corta entre dos puntos

aunque la vida escoge otros vericuetos

cuando se trata de definir lo que se ama

y el zigzag, la curva o la elipse dirigen los sentimientos

hasta nuestra propia tela de araña, tejida en la espera

de que estos se definan o concreten

a veces,

nunca salen, son solo latentes,

en la confianza que algún día surja la ocasión,

o de que vengan otros tiempos,

y la vida se va pasando

mientras nos vamos posponiendo

para cuando el mañana no se llame misterio.

Pero el mañana se nos va, a la vez que el hoy

nos adelanta, a paso lento,

y, entonces, es el ayer el que ahora nos urge

a hurgar nuestros recuerdos

hasta notar tú falta,

ese quiebro

que desdibujó la distancia más corta entre dos puntos,

el amor

que quedó atrapado entre las rejas de nuestro propio silencio

mientras los pensamientos y sentires traducidos a palabras se agolpan y atropellan por salir

a buscarte en todos aquellos momentos, verdaderos gritos del silencio que te empujan

a redactarle un puente a la distancia,

a distribuir el esfuerzo que supone encontrar el punto exacto

donde quedaron depositados nuestros sentimientos

para continuar su trayectoria y llegar a un mismo puerto,

tal vez anclado en nuestra memoria, tal vez lejano o no

en nuestro tiempo.

Que Dios te bendiga papá. Descansa en paz. Cojo el relevo y guardo tú memoria cumpliendo tús deseos.

 



 

 

[ Volver ]

©www.manuelformiga.org 2006